martes, 17 de julio de 2012

Mal de tontos, consuelo de muchos


Estaba caminando sobre la acera, y el tipo lo único que hacía era colocar los pies en cada una de las divisiones que se dibujan sobre el pavimento. En algunos casos las pisadas no cuadraban perfectas e inevitablemente pisaba sobre la línea divisoria. Y el ciclo volvía a comenzar.
 
Mientras trataba de entender la matemática imperfecta de sus pisadas se puso a pensar en lo infeliz que era. Todo en su vida se había convertido en un constante "Casi". Y al igual que las divisiones de la acera, llegaba un momento en donde todo volvía a comenzar. Pero eso no era fácil de decodificar. Su condición de desafortunado, pasaba de candidato ideal a elemento obsoleto sobre la tierra. Y todo de la noche a la mañana. Si una chica le había sido cariñosa, al día siguiente ella sería antipática o indiferente. Entonces fue allí donde todo comenzó a tener un sentido especial. Todo tiene un ciclo. Un día estás alegre, por consiguiente el ocaso de esa alegría deberá tener un valor proporcionalmente opuesto en algún momento. Existe una fórmula precisa?. La respuesta es SI y NO.
 
Analizó un poco más. Sólo visualizó lo incoherente de este mundo. "Dicen que mientras más dinero ganas, más dinero gastas. La respuesta podría ser sí, como también no". Y procedió a darse una explicación valedera. "Por ejemplo: Si un alto ejecutivo, y bien relacionado, tiene una tarjeta de crédito dorada, es muy probable que reciba invitaciones especiales para una obra de teatro, el estreno de una película, o una estadía en un hotel paradisiaco con todo incluido. Eso no tendrá costo alguno. Pero para el que vive a pie, no sólo tendrá que hacer la cola y pelearse un puesto al momento de llegar a la taquilla o ventanilla de atención para muy probablemente encontrarse con un . No sólo se llevó la decepción de no  conseguir las entradas, sino que el dinero que tenía reservado para eso pasa a perder su valor emocional. Obvio, ese dinero lo había separado para algo especial, y ahora no sólo está sin entradas sino que se lleva la ligera impresión de que los personajes que están impresos en los billetes no sonrien. Todos, absolutamente todos tienen caras de amargados. Lógico. Ninguno de ellos vale lo suficiente individualmente. Es más, usualmente nadie sabe los nombres de los que aparecen en los billetes. Pero lo que si se sabe es que la mayoría llego a un puesto de alto ejecutivo.
 
La suerte es una cosa que varia constantemente. Las coincidencias en cambio se dan por compartir cosas en común. Y el éxito es el resultado de no dejar pasar las oportunidades. El éxito no es una cuestión de suerte y extrañas coincidencias. Si te quejas de tu mala suerte, es porque siempre te equivocas en lo mismo y todavía no te has dado cuenta de probar otras opciones. Si no tienes nada en común con nadie, deberías comenzar por cultivar tus preferencias. Si, pareciera estar todo resuelto en la vida. Pero no, aun falta mucho. Esto sólo es el comienzo del vaiven y el final de todo buen inicio.
 
Te miras al espejo y encuentras una serie de imperfecciones. Llegas a la conclusión de que eres horrible. Que nadie te va a aceptar. Y como no empiezas aceptandote a ti mismo, los demás tampoco toman la posta para llegar a ese objetivo. Lo que sigue a continuación es una serie de cielos grises, lágrimas en los ojos, y una gran tentación por desaparecer de la tierra. Como si al irnos nos fueran a extrañar. Lo cierto es que nadie extrañará a alguien que nunca estuvo. Si agachas la mirada, nadie sabrá qué color tienen tus ojos. Si no expresas tu opinión, probablemente alguien que desee escuchar tu voz no te reconozca al hablar por teléfono. La vida es una serie de accidentes ocasionales. Si no ocasionas un accidente, nadie te recordará. Si no enciendes la cámara para tomar una foto, dificilmente la cámara tendrá almacenado en su memoria ese recuerdo.
 
Entonces, se podría decir que hay suerte variable, accidentes ocasionales, oportunidades que aprovechar, ecuaciones para resolver frente a una situación. Momentos para llorar, para reir, para sufrir, para temer, para roer, para correr, para besar, para soñar, para adorar, para odiar, para amar, y nuevamente volver a empezar. Esto quiere decir que el éxito o el fracaso está en nuestras manos. Y que las coincidencias aumentarán proporcionalmente en la medida que obtengamos uno de los dos resultados. Diablos!, eso reduce a la suerte a su mínima expresión. Algún día dejaremos de desearnos suerte?.
 
Quejarse. Qué es quejarse. Por qué existe el lamento. Me parece que es el reflejo de una debilidad. De un temor que no queremos enfrentar. Un temor que por lo general mide 10 palabras y en nuestra mente mide 10 enciclopedias. Cómo enfrentarlo. Imaginemos que se trata de una puerta, y la única manera de saber lo que sucede detrás de ella es abriendola. Entonces?. La respuesta está otra vez en nuestras manos. Para saber lo que hay detrás no sólo basta con abrir la puerta, sino que hay que ingresar. Luego de esa vivencia, es muy probable que cambiemos los lamentos por el lado opuesto del concepto inicial".
 
Las cuadras estaban llenas de estas divisiones, asi que los temas iban y venian de mil formas. Recordó cómo hacía unos meses atrás una viejecilla lo saludaba todas las noches diciéndole "...que tenga un buen amanecer". Sus palabras eran dulces de colores en mitad de la calle lúgubre y digna de cualquier atentado criminal. Poco faltaba para ser amenazado con un cuchillo. Y sólo el escuchar de la cálida voz, marcaba la diferencia entre una noche de terror y la esperanza de ese gran amanecer prometido.
 
Ahora él vivía en una zona residencial, con todas las comodidades, pero también con todas las frivolidades. Pensó "...y si por aquí vivieran más viejecillas que desearan un mejor amanecer?". Todo lo contrario, por las noches deambulan cuerpos deteriorados, cantando profecias amenazadoras, que concluyen con botellas estrelladas en el pavimento. Probablemente esas botellas se estrellaron más de una vez en alguna de las divisiones que él pisa al caminar cuando se pierde entre sus preguntas y respuestas.
 
"Ya es hora de volver a casa. Mañana habré olvidado mucho de lo que hoy pensé y recordaré lo poco que dije ayer, más de lo que imaginé".


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