Sí, íbamos caminando por la avenida, con dirección a nuestras casas. Apenas y 5 cuadras recorridas desde el trabajo. Y qué decíamos?. Nada, lo usual. De acuerdo; más de lo usual. Que no nos contrataron como acordamos, que esta ciudad es insegura, que no se puede comprar un dólar de manera legal, que si conoces a alguien es mejor mostrar una careta que ser honesto, porque se espantan. O sea, política.
El desahogo era intenso. Archie y yo. Dos personalidades distintas, una experiencia en común.
- ...Che, no sé... le daría una oportunidad más a este país, sólamente si es que…
De pronto, no sé cómo, ni de dónde apareció tremendo muro con piernas. De piel curtida y de accidentado lenguaje. La velocidad con que nos dictaba nuestros últimos segundos de amargura y la convicción de su mirada nos dejó pálidos para emitir reclamo. Como en la peor de nuestras pesadillas.
- Mira, me dan la computaora, los morrales y todo, todo lo que tengan de dinero… O los reviento a plomazos!
Sólo son segundos. Instantes mínimos de segundos. Donde sientes que el mundo es completamente indiferente. Que pareciera detenerse. O que eres invisible. No hay más ruidos de autos, ni balbuceos de la gente. En un momento había gente caminando a tu costado, y no sabes cómo; el mundo se quedó vacío. Tu voz se esconde tanto como la idea de enfrentar la situación con valentía.
En ese momento no hay héroes. Pueda ser que negocies, que encuentres el lado afectivo del criminal. Pero, héroes?. Sólo en los comics.
Reconozco que al inicio pensé que era alguien pidiendo la dirección de una calle. Pero la cara de Archie, en cámara lenta, me indicaba que se venia lo peor. El tipo soltaba su aliento románticamente sobre su cuello.
Y cuando estábamos a punto de entregarnos como ofrenda al sacrificio, el gentil hombre nos dice:
- Jajjaja!, es una broma, chamo!.
Y así como llegó, se alejó de nosotros. Y la ciudad?, bueno, la ciudad retomó nuevamente su movimiento.
- De qué estábamos hablando?

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