Hay gente que muere por tener el último modelo de celular. Símbolo o reflejo de su status económico. No importa si no sabe usar la cámara digital, descargar un app, usar el fourscual?, faceque?, enviar y recibir sms, revisar un correo electrónico y, mucho menos, usar los jueguitos que vienen incluídos. Lo que importa es: lo voy a tener antes que tú.
Las calles se llenan de publicidad, las marcas te hablan "Ahora es más fácil tenerme". La obsesión compulsiva de conseguirlo no te deja dormir "Tiene que ser mío". Vas en el colectivo y te imaginas el sonido que podría tener tu esmarfon, si es que ya lo tuvieras en el bolsillo. Aunque un celu así, debe exhibirse. Debe lucirse. La gente debe ver lo bien que te queda el aparatito colgando de la correa.
Pero de momento; no lo tienes. Estas esperando que llegue fin de mes, para recibir el sueldo que vienes juntando desde hace 3 meses, para gastarlo únicamente en ese aparato.
Y cuando al fin tienes el dinero reunido, vas a la tienda. Donde preguntaste por el modelito más de mil veces. Donde ya casi eres de la familia. Claro, ya no te dicen señor o señorita. Ya te miran mal. Por eso, eres casi como de la familia. Pero… nuevamente: no importa. Esta vez tienes el dinero en el bolsillo. Y ya no vas a preguntar para qué sirve esto o aquello. Algo que ni siquiera ellos supieron explicarte bien. No interesa. Ahora sólo quieres recibir tu esmarfon, y luego, si llegas a abrir el manual del usuario, conocerás para qué sirven todas sus funciones.
Tu celular viene con llamadas gratis durante 3 meses. Full internet, muchos SMS y no sé que otra cosa más. Pero de qué te están hablando?. A ti sólo te interesa llevarte el equipito "Por favor, entréguenmelo ya. ES MIO". Así que la emoción es tan grande que luego de varias horas te das cuenta que el esmarfon sólo sirve para llamar. Sí, para llamar. Y cuando marcas tu primer número Oh! Sorpresa. Tu esmarfonnnn no tiene línea, "…pero si me dijeron que en 30 minutos me activaban la línea!!!".
Seguro que sientes algo así como un revoltijo en el estómago. No quieres que nadie se de cuenta del detalle. Guardas tu nuevo celular. Esperas llegar a casa. Y seguro que para cuando llegues, ya tendrás la línea. Paciencia.
Han pasado 3 semanas y tu súper celu no puede hacer llamadas. Después de reclamar amablemente en atención al cliente, sólo resta esperar. Además, es una compañía seria. Es lo que dicen en la publicidad. Y la realidad es que para ellos eres uno más del millón, y no el millón en la billetera. Qué hacer?. Nada, es momento de enfundarse los pantalones y desbloquear el teclado.
Llegas a la tienda, con plena seguridad de que los que te atendieron no son tu familia. Y claro, para variar, un letrerito hecho a media tinta dice "Cerrado por Inventario". Pero tienes la suerte de la decisión en mano. Ese día es día de inventarios. Cualquier cosa que se te ocurra puede ser buena. Una vieja decrépita con cara de cabecilla de banda criminal está por cerrar la puerta de metal. Amablemente le preguntas a que hora abrirán. Pero algo en su mirada la delata. Ella está huyendo de ti. Sus manos desesperadas tratan vanamente de alejarte de la puerta para esconderse cual rata de alcantarilla. Esta es tu oportunidad. Y debes sentirte tan seguro que nada ni nadie te harán pensar lo contrario. Tus demandas son: 1. Que cumplan con la promesa de uso del celular, o sea, tu línea, 2. Que te devuelvan el dinero. ó 3. Sería meterles todos los packs promocionales como sms por el ancho de banda. Pero mejor quédate sólo con la 1 ó 2.
La cabecilla de la banda ahora te hace un escándalo. Pide auxilio. Dice que necesita ayuda. Pero sus gritos suenan a mentira. Y es el momento para decir "ALGUN POLICIA ME PUEDE AYUDAR A ARRESTAR A ESTOS ESTAFADORES!!!". Bien, muy bien. Eso se llama re-direccionar la comunicación. Y la rata, aunque sólo sabe aprovecharse de la gente ingenua, se ha dado cuenta de que asumir el papel de víctima no le conviene.
Y sin mediar mayor importancia ingresa a su oficina. Se escuchan unos cuantos gritos adentro y envía a su guardia de seguridad personal. Él sólo acata órdenes superiores. Con algo de suerte podrás hacerle entender que si te toca, él estará en problemas mayores. Menos mal lo entiende. Con eso de decirle en el oído que eres conciente de su labor y que él también comprende tu reclamo, las cosas siguen sumando a tu favor.
De pronto aparece un tipo, algo alto, y dice en un tono de voz imponente que se encargará de resolver el problema, siempre y cuando salgas de la puerta. Mentira. No salgas. Para ellos es como si una de las arterías se les estuviera desangrando. Y tú eres el único obstáculo. Sería absurdo dejar de disfrutar ese momento. Ver sus caras desesperadas, transpirando de nervios, asustados hasta los tuétanos. Alejarte?. Olvídenlo. Ellos ya saben tus demandas. Saben cómo curarse, pero esperan sanarse de las heridas, así, sin más ni más. Sin pagar el precio de la operación.
5 minutos más tarde, luego de la hemorragia nerviosa de los vendedores, conseguiste lo que querías. Ahora tu esmarfonnn es, además de un equipo nuevo, un dispositivo con el que puedes hacer llamadas. Conseguiste eso y la admiración del seudo negociador. El tipo altanero te felicita por haberles dado una clase de cómo pasar de estafado a cliente premium fidelizado en menos de 45 minutos.
Y la policía?, bueno, ellos seguirán caminando de un extremo al otro de la calle, velando por la seguridad ciudadana. Y con un poco de suerte, quizás ayuden a las 5 personas que todavía están esperando ser atendidos por los comerciantes estafadores.

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