viernes, 10 de octubre de 2008

Dos dedos de frente

Hablando de dedos. Una de las chicas de la oficina, previo par de tetas trabajadas para el inicio del año, olvidó su dedo índice entre el umbral de la puerta y la no muy mal intencionada puerta.

Ahora nos encontramos en la cocina. 8 personas la rodeamos. 3 de recursos humanos. La nena, que antes caminaba por los pasillos mostrando sus nuevas creaciones, ahora llora desgarradoramente y dice: "HE VISTO COMO SE ME ABRIA LA PIEEEEELLL!!!. HE VISTO MI HUESOOOO!!!" - una mínima conclusión, luego de lo que dice, me hace pensar que de ser cierto lo que denuncia, el piso estaría moderadamente lleno de sangre.

Miro hacia los alrededores, y no hay una gota de su imaginación desparramada. Probablemente toda la sangre haya sido absorbida para acomodar ese par de buenas razones que recién estrena. No lo sé. Pero lo que sí sé, es que todo lo que dice no es verdad.

Por alguna extraña razón el gerente de recursos humanos se queda tomándole la mano y mirando hacia el vacío. Inspirado. Como si Miyagui, el maestro de artes marciales de Karate Kid, se hubiera apoderado de él. Ella sigue sufriendo. Nadie hace nada. Yo sólo atino a servirme agua fría. Tengo mucha sed. Además, las 7 personas restantes siguen paradas allí, como si de un tablero de ajedrez se tratara. Al terminar de llenar mi botella con agua, uno de los asistentes dice desesperado: "HAY QUE LLAMAR AL SEGUROOO!".

Antes de retirarme, volví a fijarme si chorreaba sangre. No había una gota. Será que Miyagui realmente se había apoderado de nuestro gerente de recursos humanos?.

20 minutos más tarde, la nena sigue caminando por los pasillos como siempre, y continúa luciendo sus "DOS UNICAS PRESENTACIONES, DOS!!!...". Calculo que por su mente debe pasar una idea... "FELIZMENTE LA PUERTA NO SE CIERRA CON LAS TETAS".

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